Aprovechando que hace unos días tuve la suerte de estar en el Basque Ecodesign Meeting viendo las últimas novedades en ecodiseño en el País Vasco, me gustaría hacer hoy una pequeña introducción al tema por si no sabes muy bien de qué va.
La idea básica del ecodiseño es replantearse el diseño de productos o servicios de manera que tenga el menor impacto ambiental posible.
Para hacer ésto, es necesario que tengamos un enfoque de ciclo de vida de todo ese producto o servicio que queremos ecodiseñar.
Así, además de tener en cuenta aspectos como la funcionalidad, la estética, los costes, la ergonomía, la calidad, etc., tenemos que añadir el medio ambiente como un factor adicional que tiene tanto valor como los anteriores.
Plantear este tipo de estrategias facilita la generación de productos o servicios circulares, tan necesarios para la economía circular y tiene otras ventajas como:
- Reducción de costes
- Incremento de la innovación
- Cumplimiento de requisitos legales ambientales (o anticipación a éstos)
- Cumplir mejor las demandas de clientes
- Aumento de la calidad
- Mejora de la imagen tanto del producto o servicio como de la empresa
Para realizar proyectos de ecodiseño se necesitan equipos de trabajo multidisciplinares. No todos sabemos de todo y cada uno aporta su experiencia y conocimientos en el diseño. ¡No son todo diseñadores o ingenieros de diseño!
Por ejemplo, desde compras se pueden identificar materiales existentes que puedan ser más sostenibles o desde marketing pueden saber cuáles son las demandas ambientales de los clientes o del sector.
Evidentemente, incorporar un experto medioambiental al proceso puede ser de gran ayuda para asesorar durante todo el proyecto.

Fases del ecodiseño
De forma muy resumida, un proyecto de ecodiseño tiene que pasar por las siguientes etapas:
Definir los límites del sistema del producto o servicio
Básicamente consiste en tener claro cuáles son las características o elementos del producto que causan un mayor impacto ambiental. Nada como saber lo que hay para poder decidir por dónde empezar. Existen numerosas metodologías para ello, como las matrices MET, la rueda de LiDS, el uso de ecoindicadores o los propios análisis de ciclo de vida. Depende de lo que necesitemos hacer elegiremos una u otra.
Generar ideas de mejora
Ahora que ya sabemos lo que tiene nuestro producto o servicio, es hora de pensar qué vamos a mejorar y cómo.
Las principales líneas sobre las que hacer mejoras suelen ser:
- Selección de materiales de bajo impacto (más contenido reciclado, sin sustancias peligrosas, que consuman menor energía…).
- Disminución del uso de material (bajando el peso o el volumen).
- Uso de técnicas de producción más eficientes desde el punto de vista ambiental (menos etapas de producción, menor consumo de energía o de fuentes renovables…).
- Usar otras formas de distribución (envases reutilizables, transporte más eficiente…).
- Reducir el impacto en la fase de uso trabajando temas como la durabilidad o la reparabilidad.
- Optimizar el fin de vida para que el producto sea reutilizable o reciclable (aquí está parte de la clave del diseño circular), por poner un ejemplo.
Elegir las mejores ideas.
Aquí seleccionaremos el método que más nos interese o más sencillo sea en función de nuestra organización. Un clásico es el brainstorming o tormenta de ideas, pero no es necesario limitarse a esta metodología.
Valorar y priorizar las medidas elegidas
Ya tenemos nuestras ideas seleccionadas, ahora toca decidir cuáles son prioritarias y más interesantes. Algunos criterios a la hora de elegirlas suelen ser la viabilidad (tanto técnica, como económica) o los beneficios esperados en el medio ambiente, entre otros.
Desarrollo de conceptos y selección del más adecuado
Lo normal es que no se desarrolle el producto o servicio directamente, sino que se planteen diferentes posibilidades hasta llegar a la más adecuada, que será el que se desarrolle al final.
Fabricación del producto o servicio
Aquí ya tenemos todo elegido y testeado, así que ya podemos hacer nuestro producto o servicio ecodiseñado. Toca poner en marcha la maquinaria (física y/o mental).
Evaluación del ecodiseño
Muchas veces el proceso termina en el apartado anterior, pero lo ideal es que se pase por una etapa final de evaluación del ecodiseño.
Nos servirá para identificar puntos fuertes y débiles, ver donde nos atascamos más o dónde podemos aportar más calidad al proceso. Además, podremos informar con más facilidad a nuestros grupos de interés sobre nuestra estrategia de sostenibilidad a través del ecodiseño.
Si la empresa ya tiene un sistema de evaluación de proyectos, puede aprovecharlo, si no es el caso es el momento de plantearse hacerlo.
Como apunte final, que sepas que existen certificaciones para ecodiseño, concretamente tenemos la ISO 14006 Sistemas de gestión ambiental – Directrices para la incorporación del ecodiseño.
Como puedes ver, el ecodiseño a modo de concepto es bastante sencillo de entender, es en la ejecución práctica donde se encuentran más dificultades.
Si te interesa el tema o quieres preguntar algo, puedes hacerlo con un comentario más abajo o directamente contactar con nosotras. Estaremos encantadas de leerte.