Aquello que no podemos medir no lo podemos controlar. Es así de sencillo (y complicado al mismo tiempo).
Es difícil encontrar tiempo para dedicárselo a las métricas o a los indicadores, pero son básicos para valorar cómo está nuestro negocio y cómo debería de estar.
Dentro de la estrategia ambiental de la empresa también tenemos indicadores para evaluar nuestro desempeño ambiental, que nos servirán de base a nuestra estrategia de mejora y facilitarán la detección de posibles objetivos ambientales.
Además, son una potente herramienta de marketing ambiental y muy útiles para comunicarnos con nuestros clientes y también con nuestros grupos de interés.
Lo más complejo a la hora de trabajar con indicadores es la primera etapa de identificación y creación de los mismos y por eso siempre aconsejo lo mismo: ir poco a poco, no querer medirlo todo ya e ir analizando periódicamente su utilidad.
Hay que tener en cuenta que es todo un proceso que implica un análisis detallado de la empresa: sus procesos (y sus entradas y salidas), entorno, requisitos legales, stakeholders, etc.
Cuando definimos indicadores (KPI, si nos metemos en esa lengua inglesa que ahora domina el sector de gestión empresarial), se recomienda aplicar el acrónimo SMART de la siguiente forma:
- ESpecíficos (Specific)
- Medibles (Measurable)
- Alcanzables (Achievable)
- Relevantes (Relevant)
- Temporales (Timely), en el sentido de que sea posible hacer un seguimiento de su evolución en el tiempo.
A esto yo suelo añadir un par de detalles más, puesto que soy entusiasta del principio K.I.S.S. para cualquier actividad y proyecto empresarial:
- Simples: No necesitamos indicadores complejos, que impliquen complicadas relaciones de datos y que no nos aporten información clara y precisa.
- Fáciles de obtener. Es decir, que tengamos la información necesaria accesible en nuestra empresa.
- Relativizados a nuestra producción. Es más interesante saber cuántas toneladas de CO2 emitimos en función a la producción que el dato aislado de toneladas de CO2. Si hemos tenido mucha más producción en 2016 que en 2015 es bastante normal que haya más emisiones. En cambio, si por cada unidad de producto generamos X toneladas en 2015 y X+Z en 2016, ahí hay algo a analizar y que nos puede servir de punto de partida para una mejora ambiental.
Un ejemplo de datos no relativizados los tenéis en el análisis de desempeño ambiental de Ferrovial. Si miramos los residuos parece que cada vez tienen menos, pero no sabemos si se debe al tipo de obras, a que trabajan menos que antes por la crisis o a que realmente han implantado medidas de mejora ambiental.
¿Qué información nos interesa analizar para detectar posibles indicadores de desempeño ambiental?
Podemos escoger multitud de enfoques (eso sí, sin olvidar el principio K.I.S.S que comentaba antes), como por ejemplo:
- Identificar las actividades, productos y servicios de la organización, los aspectos ambientales específicos y la importancia relativa asociada con ellos y los impactos potenciales relacionados con los aspectos ambientales significativos.
- Utilizar información sobre la condición ambiental para identificar las actividades, productos y servicios de la organización que pueden tener impacto sobre condiciones específicas.
- Analizar los datos existentes de la organización sobre las entradas de material y energía, descargas, residuos y emisiones, evaluando estos datos en términos de riesgo.
- Identificar los puntos de vista de las partes interesadas y usar esta información para ayudar a establecer los aspectos ambientales significativos de la organización.
- Identificar las actividades de la organización que están sujetas a regulaciones ambientales u otros requisitos, para los cuales la organización pudiera haber recopilado datos.
- Considerar el diseño, desarrollo, producción, distribución, servicios asociados, uso, reutilización, reciclaje y disposición final de los productos de la organización, y los impactos ambientales relacionados.
- Identificar aquellas actividades de la organización que tengan los costos o beneficios ambientales más significativos
A partir de la información que analicemos podremos seleccionar qué indicadores nos interesan más o menos y cómo podemos aplicarlos en nuestra empresa.
Lo siguiente es no olvidarse de seguirlos, mantenerlos actualizados y revisarlos de vez en cuando (de ahí que insista en la simpleza) para detectar desviaciones y corregirlas a tiempo y/o analizar si realmente son útiles y nos dan información de interés.
Posteriormente, si queremos, podremos hacer fantásticas publicaciones informando al mundo de nuestro desempeño ambiental, y si lo combinamos con un análisis de desempeño ambiental y el económico, tendremos una de las mejores herramientas de mejora de la organización que podremos crear.
Finalmente, no olvidemos que los consumidores y grupos de interés que nos preocupamos por los datos ambientales de las empresas, vamos buscando información real, que tenga valor y que nos transmita una verdadera preocupación ambiental de las organizaciones, yendo más allá de un simple greenwashing. De ahí la importancia de publicar datos fidedignos y útiles.
