Parece que últimamente para absolutamente todo es necesario crear, diseñar o establecer una estrategia. Da igual que hablemos de hacer un proyecto de sostenibilidad, buscar empleo, mantener tu propio negocio o llevar las redes sociales.
Y tengo la sensación, corrígeme si me equivoco, de que muchas veces cuando hablamos (y me incluyo) con esas palabras lo primero que la gente piensa es son cosas como “ufff… eso suena complicado” o “yo no soy experto, cómo voy yo a hacer una estrategia…” y frases del estilo.
Pues hoy vengo a quitarle un poco de hierro al asunto y bajar a tierra un poco esa idea, para que veas que tú, sí tú, que dices no saber de esas cosas, puedes ser todo un Alejandro Magno o una Indira Gandhi de tu campo de acción.
En primer lugar, quiero que seas consciente de que llevas años diseñando estrategias. ¿No me crees?
¿Has organizado unas vacaciones? ¿Te encargas de las compras de la casa o haces un menú semanal? ¿Te has comprado un piso y has pedido una hipoteca? ¿Te has mudado?
Todo eso y mucho más son ejemplos de pequeñas estrategias que aplicamos en nuestro día a día, con mejor o peor éxito, y que demuestran que no necesitamos ser gurús de absolutamente nada para poder hacerlas.
En realidad, toda estrategia sigue un proceso más o menos similar:
- Detectamos un problema o una necesidad. Da igual si lo que queremos es apostar por la transición energética en los próximos 5 años de mi negocio o rellenar esa nevera vacía. Hay algo que queremos conseguir, cambiar o resolver y ahí nuestra cabeza empieza a hacer lo más natural, que es el punto siguiente.
- Analizamos la situación y vemos qué cosas tenemos ya. Quizá la solución pase por buscar más información, consultar a un experto en sostenibilidad o darte un paseo hasta la despensa y los armarios para confirmar qué cosas comprar y cuáles tienes de sobra. Al final, todo se resume en hacer una lista de lo que tenemos, conocemos o sabemos hacer.
- En función de lo que hemos encontrado decidimos qué podemos hacer y qué no. Grandes proyectos requieren muchas decisiones y análisis de datos, otras sólo elegir entre el super de la esquina o esa tienda de productos a granel que tienen esa pasta tan rica.
- Pasamos a la acción y ejecutamos aquello que hayamos decidido hacer. Nos lanzamos y cambiamos la maquinaria por otra más eficiente o simplemente nos armamos de ganas para levantarnos del sofá y bajar al super de la esquina (que hoy no hay tiempo para ir a la otra tienda, pero ya iré la semana que viene).
- El último paso es el único que en muchas ocasiones no se da y es el que realmente puede definir si una estrategia es o no un éxito a futuros: ver qué tal lo hicimos. ¿Te pierdes cuando escuchas hablar de indicadores, KPIs, etc., etc.? Míralo de esta manera: ¿compraste en el super todo lo que necesitabas u olvidaste algo? ¿y ese algo eran unas latas de refresco que no son fundamentales o era el papel higiénico que tenías que comprar porque sólo quedaba medio rollo? ¿Por qué no lo trajiste? ¿Quizá llevar por escrito la lista de la compra te puede ayudar la próxima vez? ¡Ahí está tu propio análisis de indicadores! Si lo haces bien seguramente lo que hagas la próxima vez sea todo un éxito y si no, sabrás dónde puedes mejorar.
Ahora ya lo tienes todo listo para poder hacer tus propias estrategias. Estoy segura de que ya no te impone tanto como antes, pero si te sigues atascando y necesitas ayuda, en envirall diseñamos estrategias de sostenibilidad y estaremos encantadas de ayudarte a que tu proyecto sostenible sea un éxito. ¿Hablamos?