En un mundo en el que empieza a oírse hablar del flygskam (una palabra sueca que se traduce como “vergüenza a volar”) y donde cada viernes tenemos una manifestación por el cambio climático, nos hemos olvidado de mirar hacia Internet. Y no me refiero para buscar información, sino por lo ambientalmente problemático que es.
Ya el año pasado lo supimos: el uso de Internet prácticamente iguala en emisiones a la aviación.
¿Por qué tanto? Piénsalo durante un segundo. Internet no es algo etéreo que está ahí en la nada. En realidad son cientos y cientos de servidores conectados y en constante funcionamiento. ¿Y qué necesitan para funcionar? Electricidad. Electricidad que para ser generada emite, y mucho, a la atmósfera.

Algunos datos:
- Aproximadamente el 10% del consumo mundial de electricidad se debe al uso de Internet (fuente)
- Se calcula que las emisiones totales en 2019 de CO2 del sector TIC es de 800 Mt y se prevé que se incremente hasta las 900 Mt para el 2030 (fuente)
- El minado de bitcoins genera emisiones equivalentes a las de Dinamarca y tantos residuos electrónicos como todo Luxemburgo (fuente)
Pero no nos quedemos sólo en la parte ambiental, aquí trabajamos la sostenibilidad, y también hay que analizar la parte social a la par que la económica.
Así, el último Internet Health Report dice que, aunque más de la mitad del mundo usa internet, en países en desarrollo, como los africanos, apenas se llega al 25%.
Las desigualdades no terminan con el acceso. Las regiones menos conectadas también cuentan con la Internet menos confiable, más lenta y con los precios menos asequibles. Además, las mujeres están desconectadas a un nivel mucho mayor que los hombres, lo que empeora los efectos de la desigualdad de género.
Y no sólo hay problemas sociales en países en desarrollo, varios estudios han demostrado que las mujeres y las personas no binarias son más afectados por el acoso en línea que los hombres, especialmente si son personas de color.
¿Qué hacemo entonces? ¿Apagamos la red?
En el punto en el que estamos ya no podemos desenchufarnos. La cosa no es tan sencilla como cerrar el navegador y listo. Pero lo que sí podemos es trabajar por alinear el sector TIC con la sostenibilidad.
Podemos empezar a nivel personal con cosas sencillas, como ser conscientes de lo que implica cada uno de nuestros clic en la red, utilizar buscadores más sostenibles como Ecosia o cambiar la configuración de nuestras aplicaciones a “modo oscuro” si lo tienen.
Si somos diseñadores o desarrolladores web (o vamos a contratar a alguien para que nos haga la web) es interesante aplicar criterios de sostenibilidad en el diseño web en aspectos como:
- Findability (anglicismo intraducible que viene decir la facilidad con que una web es encontrada)
- Optimización del rendimiento web (WPO en inglés)
- UXD (Diseño de la experiencia del usuario)
- Hosting verde para el alojamiento de webs o aplicaciones
En envirall aplicamos la sostenibilidad también al desarrollo de software y aplicaciones, así que si te interesa no dudes en contactarnos.
¡Hasta el próximo post!
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