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Si las empresas tienen controladas sus inversiones, activos, pasivos, proveedores, recursos materiales y humanos, mercados… ¿por qué dejan de lado la sostenibilidad y, especialmente, el cambio climático?

Que el cambio climático ya está aquí es un hecho incuestionable (aunque todavía existan quienes opinen lo contrario) y el reto al que nos enfrentamos ahora es como considerar este nuevo entorno dentro de la estrategia empresarial.

Estrategia

Por un lado tenemos un concepto complejo, que se ve afectado (y afecta) a multitud de variables y por otro, parece que aún está lejos y todos sabemos los difícil que nos es planificar a largo plazo.

Pese a todo, nos encontramos en un momento crucial en el que aquellas empresas que quieran sobrevivir a los próximos años no podrán permitirse el lujo de obviar el cambio climático y sus efectos en su negocio. Se hace necesario estar preparado para una transición a una economía baja en carbono y no poner en riesgo tanto la sostenibilidad financiera como la viabilidad económica del negocio.

Pero el cambio climático no sólo trae problemas, también conlleva multitud de oportunidades de desarrollo de nuevas empresas, líneas de producción o productos más competitivos e incluso puede convertirse en una ventaja competitiva para aquellas empresas que estén bien preparadas.

Como punto de partida para un buen enfoque estratégico climático, es necesario realizar un análisis de riesgos y oportunidades que el cambio climático trae consigo, junto con un análisis del impacto de dichos riesgos y oportunidades. Necesitaremos sentar la base de lo que son las estrategias de la empresa a corto, medio y largo plazo ya consideradas y ver cómo éstas pueden verse afectadas por el calentamiento global y sus efectos.

Entre otros puntos, será fundamental analizar los impactos que el cambio climático tendrá en los siguientes:

  • Adquisición de materias primas y estabilidad de la cadena de suministro
  • Diseño y desarrollo de productos y/o servicios
  • Afecciones a la cadena de valor
  • Futuras adquisiciones o desinversiones
  • Desarrollo de operaciones
  • Ubicación de las instalaciones
  • Inversiones en I+D

Una buena comprensión de los procesos de la organización será básica para poder realizar correctamente el análisis.

No podemos quedarnos en un mero mapa de procesos, habrá que ir más allá y analizar cada paso en profundidad y considerar cada uno de ellos en nuestra valoración de riesgos y oportunidades.

El paso siguiente será establecer una serie de métricas asociadas a la información obtenida. Dichas métricas pueden basarse en datos relativos a emisiones de GEI (Gases de Efecto Invernadero), consumos de energía, usos del agua, ocupación del suelo, etc. y deberán relacionarse con posibles cambios de demanda, ingresos y gastos, valoración de activos, costes de financiación, etc.

Relacionar aspectos ambientales con aspectos económicos del negocio de la forma más directa posible facilita la comprensión de los impactos detectados, así como la toma de decisiones a partir de los resultados obtenidos.

Dada la complejidad del cambio climático en sí, así como su variabilidad en los posibles efectos del mismo, es conveniente realizar todo el proceso estratégico teniendo en cuenta diferentes escenarios climáticos.

Actualmente, los escenarios más relevantes y con una mayor objetividad científica son los planteados por el Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC) y la International Energy Agency (IEA). De la información que aportan ambas entidades se derivan las políticas públicas que establecen tanto gobiernos centrales como entidades supragubernamentales, como la Unión Europea.

En el Quinto Informe IPCC se han definido 4 nuevos escenarios de emisión, las denominadas Trayectorias de Concentración Representativas (RCP, por sus siglas en inglés).

Cada RCP tiene asociada una base de datos de alta resolución espacial de emisiones de sustancias contaminantes (clasificadas por sectores), de emisiones y concentraciones de gases de efecto invernadero y de usos de suelo hasta el año 2100, basada en una combinación de modelos de distinta complejidad de la química atmosférica y del ciclo del carbono.

Las cuatro trayectorias RCP comprenden un escenario en el que los esfuerzos en mitigación conducen a un nivel de forzamiento muy bajo (RCP2.6), 2 escenarios de estabilización (RCP4.5 y RCP6.0) y un escenario con un nivel muy alto de emisiones de GEI (RCP8.5).

Hacer nuestro análisis en base a dichos escenarios, especialmente si nuestra organización es de las que tiene un alto potencial de afección por el cambio climático, será muy útil a la hora de plantear estrategias de adaptación y mejorar la resiliencia de la empresa.

Los impactos atribuidos al cambio climático a nivel mundial se dan en sistemas físicos, biológicos y humanos y de gestión. En Europa destaca la destrucción del permafrost, la destrucción de ecosistemas marinos y las afecciones a la calidad de vida y salud.
Impactos del cambio climático a nivel global

El paso siguiente será establecer posibles respuestas a dichos impactos que deberán ser estudiadas por la empresa. Pueden ser de diferente tipo, como realizar cambios estructurales en el modelo de negocio, cambiar el portfolio de productos y/o servicios o realizar inversiones en nuevas tecnologías o en mejora de capacidades.

Finalmente, es fundamental documentar todo el proceso y la información obtenida y transmitirla tanto a partes relevantes como a nuestros grupos de interés, siendo lo ideal que éstos formen parte de todo el proceso desde las primeras etapas.

Como se puede apreciar, integrar estrategia empresarial y cambio climático es un proceso laborioso y que requiere aplicar mucha información y conocimiento.

Por ello, en envirall nos ponemos a tu disposición para facilitarte estas labores y ayudarte a dar un paso más hacia la sostenibilidad. No dudes en contactarnos a través de nuestro correo electrónico hola@paulabaldo.es