Voy a partir de la base que ya te suenan los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Que sabes que son 17, que los han definido las Naciones Unidas y que forman parte de una agenda cuyos objetivos fundamentales son erradicar la pobreza, proteger el planeta y asegurar la prosperidad de todos.
Ahora bien, quizá no te hayas planteado que esta agenda da un papel importantísimo a las empresas, diciéndoles directamente que apliquen creatividad e innovación para poder resolver estos retos que conlleva el desarrollo sostenible.
Aunque parezca difícil, los ODS son una gran oportunidad para el desarrollo empresarial, permitiendo unir sus propias estrategias con las prioridades mundiales existentes a nivel de sostenibilidad.
Además, pueden servir de marco para estas mismas estrategias de negocio derivando en otros beneficios como:
- Identificar futuras oportunidades de negocio
- Mejorar el valor de la sostenibilidad empresarial
- Fortalecer las relaciones con sus grupos de interés
- Ayudar a estabilizar sociedades y mercados
- Tener un lenguaje común para comunicar su impacto y desempeño
A partir de este punto, lo que toca es alinear tu estrategia de negocio con esos ODS, ¿pero cómo?
Existen varias metodologías o acercamientos a los ODS, pero la que te cuento aquí está basada en el SDG Compass.
Si te fijas, verás que no te cuenta nada especialmente complejo (al menos en lo relativo a su planteamiento) aunque verás que la práctica presenta algunos retos que deberás afrontar.
Integración de los ODS en el negocio
Para lograr que los ODS empiecen a formar parte del ADN de la empresa, los pasos a seguir son los siguientes:
- Entender los ODS
- Definir las prioridades
- Establecer objetivos
- Integrar
- Reportar y comunicar
En realidad, poco se diferencia esta metodología de muchas otras relacionadas con estrategias de negocio del campo que sea.
Paso a desarrollarte un poco más cada uno de los pasos.
Entender los ODS
Como primer paso no vale que “te suenen” los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Necesitas conocerlos en profundidad, pero no sólo tú, sino toda la organización en la que se van a integrar. Es más, lo ideal sería que también trabajaras con tus grupos de interés este tema (¡clientes incluidos!).
Es bastante lógico pensar que no podemos introducir en nuestro negocio algo que no conocemos bien, por lo que este primer paso es básico para poder conseguir con éxito esa fusión entre nuestra empresa y los ODS.
La forma de llegar a esa comprensión pasa por leer, estudiar o que te enseñen.
Puedes aprovechar, además, los “día internacional de…” para sensibilizar o realizar alguna acción o actividad relacionada con el tema.
Definir las prioridades
Para poder aprovechar las oportunidades que nos presentan los ODS, y tener un cierto control de los riesgos, necesitas definir aquellos ODS que son prioritarios para tu organización.
Esa priorización no debe hacerse al tuntún, lógicamente, si no que tiene que basarse en aquellos impactos (tanto positivos como negativos) que nuestra actividad genera.
¿Que aún no has analizado tus aspectos e impactos a nivel de sostenibilidad? No te preocupes, puedes aprovechar el taller que haré en mayo para salir con ellos ya identificados y listos para aprovecharlos con tus ODS. 😉
Establecer objetivos
Una vez establecidas nuestras prioridades, tenemos que trasladarlas a objetivos.
El SDG Compass aboga por los clásicos objetivos SMART, uso de KPIs, etc. Aquí es donde más difiero con este sistema, porque creo que la metodología OKR es infinitamente más útil para este paso.

Para ayudarnos un poco en esta fase, podemos aprovechar el conocimiento ya generado por algunas iniciativas, como Science Based Targets Initiative o inspirarte con las metas y objetivos establecidos por las empresas Global 500 a través de PivotGoals.
Decidas la metodología que decidas, al final tenemos que acabar con una lista de objetivos claros que toda la organización debe conocer y tratar de conseguir.
Integración
Este quizás es el paso más peliagudo.
Tradicionalmente se ha trabajado la sostenibilidad en la empresa como un mero departamento más, con sus responsabilidades, proyectos, etc. Pero la realidad es que necesitamos que ésto trascienda más allá y pase a formar parte de toda la empresa, implicando a todos los departamentos, personas, subcontratas…
Cada área de la empresa podrá acercarse a esos objetivos planteados anteriormente a su manera y dentro de la casuística de su día a día (una razón más para usar OKR). Tendrás que asignar funciones y ver cuál es papel de cada uno en todo este proceso.
También será necesario un claro liderazgo activo por parte del CEO, presidente, gerente, junta o la figura que sea que ostente la dirección.
Esto se debe a que, por un lado, necesitamos ese esfuerzo por parte de toda la empresa y por otro que, queramos o no, el cambio organizacional va a ser mayor de lo que creemos y será necesario que alguien esté al frente controlándolo todo.
Reportar y comunicar
De poco sirve todo este esfuerzo si no somos capaces de comunicarlo.
Aprovecha los mecanismos de comunicación interna de tu empresa para trasladar a todo el mundo lo que se está haciendo, lo que se ha conseguido ya y hacia dónde te encaminas.
Pocas cosas motivan más que tener claro que tu esfuerzo está sirviendo para algo y que se están consiguiendo las cosas.
Pero no te quedes ahí.
Cuéntaselo a tus clientes, a tus grupos de interés, ¡al mundo entero si quieres!.
Puedes utilizar herramientas más complejas, como las Memorias GRI o hacer un trabajo más de redes sociales, comunicados de prensa o tu web. Cada uno dentro de sus posibilidades.
Es interesante que comuniques cuáles son los ODS que has identificado, como fue el proceso de hacerlo, tus impactos (positivos y negativos) y tus objetivos.
La realidad es que cuanto más claro y transparente seas con la información, mejor te irá y menos probabilidades tendrás de que te acusen de greenwashing.
Como ves, no te cuento nada raro, todo es bastante de cajón. Ahora te toca a ti ponerte y hacerlo. ¿Que necesitas ayuda? Pues ya sabes, me escribes y hablamos.