Últimamente parece que todo es greenwashing.
Y esto es así porque muchas empresas se han metido de cabeza en “la moda verde” sin ir más allá de eso. Estamos rodeados de vendehúmos ambientales profesionales.
Si a ese detalle, le unimos que los consumidores estamos cada vez más informados y que no somos idiotas, cazamos al vuelo esos intentos de postureo ambiental que lo único que consiguen es provocarnos (aún más) desconfianza.
Ésto es un problema. No sólo para la empresa que lo hace, que se juega su reputación, sino también para aquellas empresas que quieren hacerlo bien se enfrentan a esa falta de credibilidad que acompaña automáticamente a las siglas SL (o SA, o Ltd., …)
Así que hoy te cuento cuáles son los 7 pecados capitales asociados a este lavado de cara verde y que si consigues evitar, podrás hacer un marketing de sostenibilidad decente y sin que te puedan acusar de nada.
#1 Trasfondo oculto
Se promociona un producto como verde o eco basándose en un número limitado de características sin prestar atención a otros aspectos ambientales relevantes.
Este error se comete muchas veces por desconocimiento, aunque también los hay que se aprovechan del desconocimiento de consumidor.
Por ejemplo, muchos vasos de cartón de las máquinas de café indican que son reciclables, la realidad es que en España, teniendo en cuenta cómo funciona nuestro sistema de reciclaje jamás se reciclarán, puesto que no se puede separar el plástico que los hace impermeables y que ¡no se puede reciclar el papel y cartón sucios!
#2 No tener pruebas
Nuestras proclamas ambientales no están respaldadas por datos, evidencias o certificaciones por terceras partes.
Esto no quiere decir que tengas que correr a certificarte todo, no. Pero sí tienes que poder, y estar en capacidad de, dar información veraz y creíble a quien te la pida (y mejor si no te la tiene que pedir y está clara en tu web, por ejemplo)
#3 Vaguedad
¿Utilizas palabras poco específicas, que pueden significar muchas cosas y que dan un aura sostenible a tu producto o servicio? Estás cayendo en el tercer pecado.
Por ejemplo, un producto 100% natural no tiene por qué ser sostenible. El coltán de tu móvil es 100% natural y su extracción no es muy sostenible, que digamos.

#4 Adorar las falsas etiquetas
Ojo a esas etiquetas que parecen certificadas por un tercero y que luego son creadas “ad hoc” por la misma empresa o por las empresas del grupo para darse autobombo ambiental.
Existen varias de esas en productos de limpieza, que lo sepas 😉 Y para variar para lo único que sirven es para confundir más al consumidor.

#5 Irrelevancia
Deja de darle importancia a ese minúsculo detalle verde o sostenible que tiene o hace tu empresa cuando todo lo demás no lo es.
Un buen marketing ambiental debe hablar sobre los aspectos e impacto significativos de su actividad, no del estupendo menú vegetariano para los empleados mientras se contaminan lagos en la otra punta del planeta.
#6 El mal menor
Se da cuando se le añaden características de sostenibilidad a productos que de por sí no son sostenibles o que, en realidad, son totalmente irrelevantes para el producto en sí.
¿Un ejemplo? Ese embalaje gigantesco pero reciclable para un producto que no necesita ser embalado.

#7 La mentira
El último pero no el menos importante. Los hay que mienten descaradamente. Falsean datos, se inventan estadísticas, parcializan la información para que esté de su parte…
Estoy segura de que se te ocurre a ti más de un caso.
Si te quieres saber más sobre greenwashing, cómo hacer una buena comunicación de sostenibilidad y desarrollar tu negocio sostenible aprovecho para invitarte al taller (¡es gratis!) que daré este 20 de febrero por la mañana en la Cámara de Comercio de Gijón.