Llevamos mucho tiempo diciéndolo, pero insistimos de nuevo: la sostenibilidad en la empresa no es un coste sino una inversión que a medio plazo sale muy rentable.
¿Aún tienes ciertas dudas y no tienes claro por qué te interesa transformar tu negocio en sostenible? Aquí estamos para darte algunas razones:
- Ahorro de costes. Esta es la primera idea que “vende” la sostenibilidad y la preocupación por el medio ambiente. Enfocar los procesos de producción de forma sostenible permite ahorrar recursos, energía y en muchas ocasiones, tiempo (que a veces es más valioso que el dinero), lo que se traduce en ese ahorro económico del que siempre se habla.
- Nuevos clientes y mercados. Ser sostenible no sólo ahorra dinero, también crea nuevas vías de entrada de ingresos atrayendo a clientes que se preocupan (nos preocupamos) sobre la huella ecológica de las empresas.
- Reducción de riesgos. Cada vez es más difícil y por tanto caro, conseguir determinados recursos o incluso la energía. Tenemos ejemplos de empresas que cierran por no poder afrontar ese sobre coste que empiezan a tener determinados inputs básicos para el funcionamiento de la compañía. ¿No te preocupa que te pueda pasar lo mismo?
¡Únete al lado sostenible!
- Liderazgo. Si en tu sector la sostenibilidad o la preocupación medioambiental está en plan “ni fu ni fa” tienes ante ti la oportunidad de convertirte en líder en tu sector pasándote al lado sostenible. Las empresas que lideran son las que triunfan, no lo olvides.
- Atrae y retiene empleados. Pocas cosas son tan valiosas en una empresa como su capital humano. Contrariamente a la creencia popular, el empleado no suele tener al sueldo como primer criterio, y menos único, para elegir o permanecer en un trabajo. El ambiente de trabajo, la ubicación de la oficina, el prestigio de la compañía y las oportunidades de capacitación, son factores mucho más importantes a la hora de permanecer en una empresa. Trabajar por una causa mayo también anima a los empleados, por lo que la sostenibilidad y el planeta son un buen punto de retención de ese valor que ya tenemos en la compañía o de atracción de nuevos empleados. ¿Sabías que una de las principales preocupaciones de los millennials es la sostenibilidad y la transparencia empresarial?
- Reputación de marca y publicidad. No, no estamos hablando de greenwashing (eso está muy, muy feo) sino de una verdadera comunicación transparente sobre nuestros esfuerzos e inversiones en sostenibilidad y responsabilidad social. Para no pasarnos al lado oscuro, lo más sencillo es trabajar la sostenibilidad de forma transversal en la empresa. Con ello conseguiremos una buena (y real) reputación de marca con los consecuentes beneficios que comentamos en los puntos anteriores.
- Limitación de recursos. No es sólo que ciertos recursos se encarezcan, es que muchos van a desaparecer. Los combustibles fósiles, especialmente los derivados del petróleo, son un buen ejemplo. Es necesario buscar alternativas para ellos y no es algo que se consiga de la noche a la mañana. ¿Y si trabajamos el ecodiseño o el lean green manufacturing?
- Ser competitivo. Con todo lo que hemos hablado hasta ahora se puede ver que el factor competitividad es clave y que la sostenibilidad incide en ello. Analiza tu competencia. ¿Son sostenibles? ¿Sí? Pues a qué esperas, ¡te estás quedando atrás en la carrera! ¿No? Aprovecha, es tu momento para destacar frente a la competencia.
- Nuevas oportunidades de negocio. Las grandes compañías como DuPont, Nike e IBM hace tiempo que analizan cómo el cambio climático, los recursos naturales o los ecosistemas fuerzan la innovación y creación de nuevos servicios o productos. Da igual tu tamaño o sector, puedes innovar en sostenibilidad como los grandes.
- Acceso a nuevas fuentes de financiación. Existen líneas de financiación para proyectos, modernización de equipos y empresas o renovación de productos y servicios exclusivas para empresas sostenibles. Es una buena forma de reenfocar tu negocio si estás empezando o de relanzarlo con una nueva ética y cultura corporativa. Además, en algunos lugares existen incentivos fiscales para fomentar actividades ambientalmente responsables.
¿Todavía no tienes claro que una iluminación más eficiente te reduce la factura de la luz?
¿O que un cambio de diseño en el embalaje puede ahorrarte litros de combustible en logística (y por tanto menos emisiones)?
¿Te da miedo pasarte al lado oscuro y acabar siendo el rey o la reina del greenwashing?
No te preocupes, llámanos y te haremos las cuentas adaptadas a lo que necesites. ¡Únete al lado sostenible!