668819116 hola@paulabaldo.es

No es sólo por normativa y cumplimiento legal. Reducir el volumen de residuos producidos por la empresa es cuestión de estrategia y, a veces, de auténtica supervivencia económica y empresarial.

 

Llevas años sin preocuparte demasiado por esos montones de chatarra que se acumulan en el fondo de la nave o sin pensar en esos envases de desinfectante vacíos con los que tropezamos de vez en cuando y ahora, de repente, te molestan. Además ha venido alguien a decirte que eso no puede estar así, que menuda multa que le cayó a no-se-quien de esos de medio ambiente (que no hacen más que fastidiar, ¿verdad? 😉 ).

Y lo que es peor, has estado revisando las facturas que te pasan los gestores de residuos y te parecen un dineral y no estamos como para tirar el dinero con la que está cayendo, pero claro es obligatorio trabajar con un gestor.

¿Te suena todo eso?

Pues conseguir que tu empresa reduzca sus residuos a la mínima expresión no es tan complicado como de primeras pueda parecer. ¡Ni caro!

¿Por dónde empezamos? ¡Por el principio! Con estos 5 pasos podrás enfocar la reducción de residuos de tu empresa y llevarla hasta donde tú quieras:

1- Caracteriza tus residuos.

O dicho más claro: Mira e identifica lo que tienes. Todo. Haz una lista con cada tipo de residuo que encuentres y sus características. ¿Es peligroso o no? ¿Es sólido, líquido, pastoso…? ¿Cuánto tengo? (y no vale decir “mucho” o “poco” necesitas números y cantidades concretas).

Puedes recopilar esa información en una hoja de cálculo tipo Excel (mi opción preferida) o en una libreta, como prefieras. Lo importante es tenerlo todo controlado y recopilado.

Para hacerte el trabajo más sencillo puedes ayudarte de la documentación que te dan los propios gestores de residuos y del propio personal que lo maneja. Las fichas de seguridad de los productos químicos que manejes serán esenciales en esta etapa, tenlas todas guardadas en alguna parte.

Un ejemplo de tabla podría ser éste (aunque puedes usar lo que más te convenga):

tabla de reducción de residuos

Cuanta más información puedas tener, mejor.

2- Crea estrategias de prevención de residuos

El mejor residuo es el que no se produce. Los principales ahorros económicos suelen venir de este apartado: si no genero el residuo no lo tengo que gestionar y, por tanto, no perder dinero ni tiempo (que en el fondo también es dinero) en preocuparme por ello.

Toda la información que hayas recopilado en el punto anterior te será de utilidad. Puedes mirar los puntos o procesos ideasdonde se genera el residuo, ¿hay algo mejorable ahí? ¿gasto demasiada materia prima y por eso tengo tanto residuo? ¿puedo hacer algo para aprovechar más los materiales?.

También puedes detectar muchos residuos de embalajes de materias primas o productos que usas en tu día a día, ¿son necesarios?, ¿puedo hablar con mi proveedor y que me los sirva de otra manera? En el fondo eres su cliente, si tú les exiges ellos también podrán mejorar en su comportamiento ambiental.

¿O quizá me interesa cambiar de producto o material?

Todas las ideas son bienvenidas y muchas de ellas te requerirán pensar un poco, pero gastar prácticamente nada.

Investiga un poco, ¿qué hace mi competencia (si hace algo)? ¡A lo mejor hasta encuentras una forma de diferenciarte!

3- Da nuevos usos a tus residuos

Por un lado, vivimos en una sociedad acostumbrada al comprar – usar – tirar y en muchas ocasiones nos cuesta salir de esa rutina.

Por otra parte, los seres humanos nos caracterizamos por tener algo denominado “fijación funcional”, que básicamente es la incapacidad para darse cuenta de que algo que sabemos que tiene un uso particular, también se puede utilizar para realizar otras funciones. (Si te interesa el tema tienes aquí un estupendo vídeo que habla de ello).

Es turno ahora de superar esa fijación funcional y ver qué podemos hacer con esos residuos antes de que acaben en manos de nuestro gestor.

Lo primero que debes preguntarte es, ¿puede ser de utilidad para otro? Quizá como materia prima para sus propios procesos o porque ese residuo es un paso intermedio de fabricación de algo para otra empresa. Si crees que sí, búscale y ¡véndeselo!.

dineroSi no tienes claro por dónde empezar, un buen sitio es lo que se llaman las “Bolsas de subproductos” de las Cámaras de Comercio. Ahí puedes encontrar tanto oferta como demanda de todo tipo de productos. El objetivo de la Bolsa es facilitar el intercambio de aquellos productos residuales o de factible reutilización que puedan ser de interés para las empresas. El tipo de Bolsa elegido es el de bolsa pasiva, es decir, la Bolsa sólo va a transmitir información relacionada con la empresa generadora de residuos, sin analizar los residuos, ni intervenir en el intercambio de los subproductos.

Algunas comunidades autónomas, como Cataluña, también tienen sus propias bolsas de subproductos, donde incluso podrás vender tus residuos a nivel internacional.

Otra opción es replantearte tu proceso productivo y ver si puedes reincorporar ese residuo a tu línea de fabricación. Quizá con un mínimo tratamiento te vuelva a ser útil y te ahorres dinero en la compra de materias primas.

4- Implica a todo el personal

Un pilar fundamental en que todo lo anterior funcione es la gente que trabaja contigo. Necesitas que vean que todo eso que puede parecer residuos en realidad son potenciales recursos.organigrama

Enséñales, explícaselo, y hazles partícipes del cambio. Seguramente te sorprenderás de las ideas y enfoques que te puedan aportar, puesto que son los que mejor conocen su parte del proceso (y los que están todo el día en contacto con los residuos). 

Además, un personal bien formado en su propio trabajo asegura que se reduzca el malgasto de materiales o la generación de residuos por errores de producción.

Puedes empezar poco a poco, facilitándoles la separación de los residuos, por ejemplo, o quizá te veas con ganas de proponer entre todos una reordenación de ese caos que hay en la nave, de forma que ellos puedan trabajar más a gusto y con menos riesgos.

¿Has conseguido mejorar algo? ¡Díselo! Agradece a todos su trabajo y participación. Conseguirás que se impliquen más y que te ayuden casi sin esfuerzo ni conflictos.

5- Mide, mide y mide

medirNada de todo lo anterior vale si no lo tienes controlado y puedes ver realmente las mejoras. Establecer unos pocos indicadores que puedas contabilizar y controlar te facilitará el trabajo y sabrás realmente hacia dónde hay que ir.

Hay indicadores muy sencillos para empezar como el mero hecho de relacionar los productos o servicios que ofreces con el total de residuos generados, el número de veces que viene el gestor de residuos y lo que se lleva o cuánto gastas en ello (a la semana o al mes, depende de tu producción).

Para plantear estrategias de reducción de residuos o de prevención es necesario tener algo con lo que comparar. Un antes y un después. Sólo así podrás ver si realmente se ha mejorado o si hay que enfocar esfuerzos hacia otro lado. ¡Para eso sirve medir!

 

La reducción de residuos no es algo que se pueda resolver de una tacada, es una viaje con sus etapas y su tiempo. Puede que tu primer planteamiento no funcione o sólo ligeramente, pero no pasa nada si vas ajustando las cosas por el camino.

Lo importante es dar el primer paso y seguir avanzando hacia tus objetivos.