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Pensaba hacer un post resumen de 2019 pero, sinceramente, no me apetece. Básicamente porque me he pasado el año deseando que pase rápido y termine.

No te voy a mentir. Ha sido el año más duro que he pasado desde que empecé con envirall. Ha sido de esos años torcidos, en el que las cosas no acaban de salir y lo poco que sale parece que es una carrera de obstáculos.

Pero tras pasarme unas horas pensando en este maldito complicadísimo 2019 me he dado cuenta de que en realidad, podía sacar aprendizajes muy interesantes para este año 2020. Y de eso va este post.

Si, de paso, mi experiencia te puede servir de algo, pues mejor que mejor, ¿no te parece?

¡Pues allá voy!

A veces el peor de los proyectos puede darte la mayor de las alegrías

Así que da lo mejor de ti pase lo que pase. Este pasado 2019 me descubrí a mi misma disfrutando como una niña de un proyecto que en mi cabeza era más un mero trámite que un trabajo en sí. Tras una semana rumiando que qué pereza me daba todo, al final ha sido una de las cosas que más me ha gustado hacer en todo el año.

Para el 2020 me he propuesto no presuponer tanto de cómo van a ir transcurriendo las cosas y disfrutarlas tal cual lleguen, ¡siempre puede haber sorpresas!.

No pierdas el entusiasmo por tu proyecto, los demás lo notan

Este 2019, por diversos motivos, no ha sido el mejor anímicamente hablando. Se me ha hecho bastante cuesta arriba y mi salud no estaba como debería estar. Eso hizo que hubiera momentos en los que perdiera las ganas y la ilusión por seguir trabajando.

Afortunadamente he tenido la suerte de tener cerca a algunas personas que se dieron cuenta de todo, me lo hicieron notar y también entender cómo se percibían las cosas desde fuera. Gracias a eso pude reenfocar mejor mis energías y volver a coger las cosas con ganas, puesto que algunos de mis proyectos se estaban resintiendo sin yo darme cuenta.

Darse un tiempo para respirar y descansar no es perder el tiempo

Otra cosa que he aprendido este 2019 es a mirar un poco más para mi y darme cuenta de mis límites. Me enfango con cosas hasta arriba y luego el barro en los ojos no me deja ver bien por donde seguir. Parar, descansar y tomar perspectiva han sido cosas que he tenido que aprender a hacer mejor. Me di cuenta de que iba bien cuando vi la diferencia que había en mi velocidad mental y de trabajo antes y después de las vacaciones. ¿A ti no te pasa igual?

Este 2020 toca organizarse mejor y hacer esas pausas de forma premeditada y no sólo «cuando tenga un rato».

Voy a cambiar el #BEGREENMYFRIEND por un #BEZENMYFRIEND 😛

Si no puedes (o no quieres) competir por precio, olvida esa campaña comercial

En 2019 decidí retomar las campañas comerciales al estilo antiguo, como digo yo. Es decir: 100% a puerta fría. Me pareció que un producto en concreto era el idóneo para esa estrategia y para allá me lancé.

Tras infinitas llamadas, emails, visitas… Me di cuenta de que estaba perdiendo el tiempo. La razón principal es que ese producto sólo interesaba en cierto rango de precios por los que no podía pasar (ni quería). El error: lanzarme sin pensar y analizar el mercado bien. ¿Mi acierto? Saber parar a tiempo la campaña y tener un buen sistema que me permitió detectar más pronto que tarde cuál era mi error.

No tengas miedo en pedir ayuda cuando lo necesites

Tengo que reconocer que soy un poco orgullosa y en ocasiones me cuesta pedir ayuda. Este año he aprendido las maravillas y ventajas de reconocer tus propios límites y que decir en voz alta que necesitas que te echen un cable no es señal de debilidad, sino de ser consecuente con lo que hay. El resultado fue conseguir hacer proyectos en tiempo récord y/o con una calidad técnica que superó las expectativas de los clientes.

Está bien ser capaz de vivir en el caos, pero el orden también tiene sus ventajas

Yo soy de las que dice que vive siempre en un caos ordenado. Pero siendo sincera, ¡es más caos que ordenado!

A modo de prueba empecé con mis primeros pinitos con GTD para la organización de tareas y proyectos, entre otras técnicas, ¡y menudo descubrimiento! Tengo todo más claro, no tengo mil cosas en la cabeza innecesarias (sólo las justas) y aprovecho mejor el tiempo.

Aún me queda mucho que practicar y todavía no lo he introducido al 100% en mi vida, voy poco a poco, pero ya empiezo a notar la diferencia. ¡Te lo recomiendo!

Disfruta con lo que haces, al fin y al cabo ha sido tu propia decisión

Aquél emprendedor que diga que nunca ha querido mandar su empresa a freír espárragos y dedicarse a otra cosa miente.

Este 2019 me tocó enfrentarme a mi misma, poner las cartas sobre la mesa y con absoluta honestidad decidir qué quería o no quería hacer. La principal pregunta que me hice fue: Paula, ¿sigues disfrutando con este trabajo? ¿De verdad es ésto lo que quieres hacer?

Y la respuesta que salió fue: Sin ninguna duda.

Y así es. No es que no me vea, es que no quiero verme, haciendo otra cosa. Me ENCANTA lo que hago pese a las dudas, los momentos duros, los clientes que te toman el pelo o los proyectos maravillosos que nunca llegan a salir.

Porque compensa. Me compensa. Y es mi decisión.

Así que aquí me encontrarás el año que viene y, si es posible, muchos años más. ¡Voy a disfrutarlo al máximo!

¡Feliz arranque de año!